¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
El aprendizaje no es una actividad trivial. Es un proceso de alta complejidad y como tal no puede ser medido solo a partir de contenidos.
Los conocimientos no son cosas que se atrapen y se almacenen en la memoria para estar disponibles para cuando el sujeto los requiera. En el mejor de los casos, se aprende algo cuando el sujeto asimila información de la realidad a determinadas estructuras del cerebro que luego permiten, a partir de la evocación de esa información incorporada, comprender nuevas realidades. Al aprender el ser humano se transforma. Podemos medir, de cierto modo, los conocimientos adquiridos, pero no el aprendizaje en toda su magnitud.
La medición del aprendizaje implica un alto grado de dificultad. El aprendizaje representa un conjunto de cualidades de diferente índole que presentan los seres vivos, es por esto, que al evaluar el aprendizaje a través de los contenidos, dejamos fuera de la medición otro aspecto vital, como es la transformación misma del sujeto.
En nuestra practica docente, es común evaluar a través de exámenes escritos u orales si el alumno posee o no conocimientos para acreditar el curso. Esto representa una gran debilidad de la labor docente y es el punto de mayor dificultad porque para evaluar, desde otras perspectivas, es necesario modificar por completo nuestros esquemas mentales e incorporar nuevas estrategias de evaluación y que incluya todo el proceso, desde su inicio, ejecución y finalmente el resultado.
El aprendizaje no es una actividad trivial. Es un proceso de alta complejidad y como tal no puede ser medido solo a partir de contenidos.
Los conocimientos no son cosas que se atrapen y se almacenen en la memoria para estar disponibles para cuando el sujeto los requiera. En el mejor de los casos, se aprende algo cuando el sujeto asimila información de la realidad a determinadas estructuras del cerebro que luego permiten, a partir de la evocación de esa información incorporada, comprender nuevas realidades. Al aprender el ser humano se transforma. Podemos medir, de cierto modo, los conocimientos adquiridos, pero no el aprendizaje en toda su magnitud.
La medición del aprendizaje implica un alto grado de dificultad. El aprendizaje representa un conjunto de cualidades de diferente índole que presentan los seres vivos, es por esto, que al evaluar el aprendizaje a través de los contenidos, dejamos fuera de la medición otro aspecto vital, como es la transformación misma del sujeto.
En nuestra practica docente, es común evaluar a través de exámenes escritos u orales si el alumno posee o no conocimientos para acreditar el curso. Esto representa una gran debilidad de la labor docente y es el punto de mayor dificultad porque para evaluar, desde otras perspectivas, es necesario modificar por completo nuestros esquemas mentales e incorporar nuevas estrategias de evaluación y que incluya todo el proceso, desde su inicio, ejecución y finalmente el resultado.
