Mi aventura de ser docente
Después de haber dado lectura al texto “La aventura de ser docente” de José M. Esteve, reflexiono y encuentro un mayor sentido y sobre todo la gran responsabilidad que implica el quehacer docente.
Comparto la opinión de que mi labor docente se ha ido dando a base de corregir errores, pues en muchas ocasiones tuve que rediseñar una clase para que mis alumnos pudieran comprender el tema.
Y que decir de las primeras clases, en donde, el mariposeo estomacal era mayor que hoy en día, pero sigue estando presente. Aunque el tema sea el mismo, los tiempos y sobre todo, los estudiantes, son diferentes y esto también me obliga a una preparación y reorganización continua.
Después de 25 años de practica docente, considero como dice Esteva “haber logrado la libertad” para trabajar sin las presiones, de un plan previamente establecido. Me siento libre para decidir que tanto dar y en que momento lanzar cuestionamientos que hagan que mis alumnos analicen y comprendan mejor el mundo que los rodea.
No hay momento más emocionante que sentir las miradas atentas e interesadas en los temas que se desarrollan; ni nada más frustrante que ver las miradas perdidas, esperando sólo el final de la clase.
Definitivamente, este andar no fue fácil, hubo momentos de continua angustia y un gran temor a no estar haciendo las cosas bien. A pesar del tiempo transcurrido y la gran experiencia adquirida, aun siento que esto nunca acaba y como dice el autor, que tengo que capacitarme y ampliar mis conocimientos pedagógicos para crear una identidad profesional estable que permita entender la esencia de este trabajo y ponerla al servicio del aprendizaje de los alumnos y disfrutar así, de mi ejercicio docente.
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"Educar no es fabricar adultos según un modelo sino liberar en cada hombre lo que le impide ser él mismo, permitirle realizarse según su 'genio' singular"
Olivier Reboul
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